Hoy nos hacemos eco de una noticia que fue publicada en el diario ABC sobre la detención de un hombre como presunto autor de un robo con violencia e intimidación a un vigilante de seguridad en las instalaciones del centro comercial de Talavera de la Reina (Toledo).
La importancia de la figura del vigilante de seguridad
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La rápida respuesta de la Policía Nacional fue clave para que el incidente no fuera a mayores, ya que el presunto autor de los hechos trato de darse a la fuga en un vehículo en compañía de otras dos personas más, que le esperaban dentro del mismo. Los objetos sustraídos se recuperaron a tiempo.
La peor parte se la llevó el miembro de la seguridad privada, que en su intento por colaborar con las fuerzas del orden recibió todo tipo de improperios e inclusos amenazas de muerte.
A veces olvidamos la función tan importante que desempeñan de cara a la sociedad, contando con menos recursos a su alcance que otros cuerpos más profesionalizados. Velan por el orden público en distintos recintos, pero les tildamos de mal educados y con falta de preparación. Erróneamente les asociamos al portero de discoteca de turno, que de forma poco cortes nos ha negado en alguna ocasión la entrada a algún local nocturno.
Encasillar a un colectivo por culpa de una mala experiencia pasada, sea ésta u otra, no se entiende como algo justo ni racional. Se merecen más respeto y menos discriminación. Seamos más abiertos de mente y valoremos su labor para evitar situaciones extremas como la de Talavera de la Reina.
A la memoria me viene la película ‘Un franco, 14 pesetas’ de Carlos Iglesias, que narra la emigración española a Suiza en la década de los años sesenta y setenta. En una escena un español roba en un supermercado y un empleado le caza, invitándole amablemente a dejarlo en su sitio. Ante su negativa interviene Martín, Carlos Iglesias, que le obliga a devolverlo sin que el empleado se dé cuenta. Al registrarle y darse cuenta de su supuesto error, el paisano suizo se disculpa avergonzado y le da dinero como compensación.
Para evitar casos de este tipo, que a veces decoramos con palabras como ´pillería´, surge la figura del vigilante de seguridad. Eso sí, si tentamos a la suerte, no siempre tendremos el mismo final, que el personaje de ‘Un franco, 14 pesetas’.
