En el octavo episodio de Encarcelados, programa emitido por la sexta, la reportera del programa Alejandra Andrade nos sorprendió con una visita a Sao Paulo (Brasil) para conocer la situación de 82 españoles presos en dos recintos penitenciarios.
Actuación de los vigilantes de seguridad en Brasil
Contenidos
Según la reportera del programa, el reportaje se pudo emitir a cambio de la extradición de los españoles y así reducir el número de presos antes de un gran acontecimiento deportivo, como es el próximo Mundial de Fútbol, y que tendrá la oportunidad de organizar Brasil.
Y es que con el Mundial a la vuelta de la esquina todo protocolo de seguridad es poco para garantizar la seguridad de los muchos aficionados al fútbol, que visitarán Brasil el próximo verano. El país sudamericano invertirá mucho dinero en equipos de vigilancia con helicópteros y alta tecnología para evitar cualquier tipo de altercado público con ayuda de empresas de seguridad privada.
La fuerte inversión pública contrasta con las condiciones de los españoles presos en Sao Paulo, que demandan ante todo falta de asistencia médica dentro de los recintos penitenciarios. Delante de cámara hacían números sobre los compañeros fallecidos por enfermedad, al no tener acceso a medicamentos.
Los pocos planos que el equipo de La Sexta pudo grabar dentro de los recintos hacían ver mayores medidas de seguridad que en otros puntos de Sudamérica, donde los españoles viven bajo unas condiciones infrahumanas. En lugares como La Paz (Bolivia) los funcionarios ejercían su función al otro lado del muro, quedando los internos expuestos a todo tipo de peligros entre rejas. La cárcel de San Pedro, por ejemplo, parecía más bien una ciudad amurallada sin funcionarios ni vigilantes de seguridad, velando por sus vidas.
La primera temporada llegó a su fin y entre los casos que se pudieron conocer en el programa, queremos destacar el de un encarcelado de nacionalidad española que relato su dura historia a las cámaras de la sexta. La crisis le condujo a ejercer de ´mula´ y ahora pide cumplir su castigo en España, donde la penitencia no sería tan dura por la cercanía con las familias, las medidas de seguridad y las condiciones de vida. Teniendo en cuenta que en España se les proporcionaría una cama propia donde poder conciliar el sueño, un régimen de comidas periódico y diario y asistencia médica.
